Enciclopedia - MUEBLES - Historia del mueble

Introducción

El mueble se originó como un objeto funcional y utilitario, ya que había que satisfacer ciertas necesidades: algo donde dormir, algo donde sentarse y eventualmente algo donde almacenar cosas. Luego, en un tiempo tan remoto que no puede ser señalado, la gente comenzó a desear objetos que fueran utilitarios y decorados atractivamente. Los muebles han existido al menos desde el neolítico (7000 a. de C.), aunque no se conserva ningún ejemplar. Una historia del mobiliario debe empezar estudiando las piezas más antiguas que se conservan, que son las de las IV y V Dinastías del antiguo Egipto (2680-2255 a. de C.) (Encarta, 1998). Los científicos, principalmente alemanes, han dividido las creaciones artísticas en los pueblos de Europa desde el comienzo de la Edad Media hasta los tiempos modernos en épocas de estilo (o secciones de estilo). Esencialmente, el estudio de los estilos se divide en las siguientes épocas: Románico Gótico Renacimiento del año 1000 al 1250 1250 al 1500 1500 al 1600 Barroco Clasicismo Actual del año 1600 al 1750 1750 al 1850 1850 hasta hoy.

 

Los periodos de tiempo dados para las diferentes épocas de estilo deben tomarse únicamente como punto de partida aproximado, pues la transición de una época a otra tiene lugar de forma progresiva y el comienzo de un nuevo estilo casi siempre va desarrollándose ya en las últimas décadas del precedente. Además, las nuevas formas pueden ir imponiéndose en los distintos países no siempre al mismo tiempo y dentro de cada pueblo tampoco se imponen a la vez en todas las clases sociales. Algunos estilos apenas si fueron aceptados porque no se acomodaban a su utilidad diaria y porque resultaban antieconómicos. Además, la mayor parte de los artesanos no estaban en situación de llevar a cabo las a veces difíciles formas de los estilos, algunos de los cuales se modificaron o transformaron por esta razón (Nutsch, 1992). Los diseños del mobiliario han reflejado siempre el estilo característico de cada época, desde la antigüedad hasta nuestros días. Aunque la mayoría de los periodos se identificaban con un solo estilo, en el diseño actual están presentes una amplia variedad de ellos, antiguos y modernos. Es por ello la importancia de conocer los diferentes estilos y momentos históricos, ya que aún persisten dentro de la Industria del Mueble, ya sea porque el mueble representa una forma de poder y status para el consumidor o porque sencillamente estas empresas no tienen diseñadores o departamentos de diseño propios, lo que les impide ofrecer diseños originales. Esta revisión bibliográfica acerca de la Historia del Mueble, se realizó con la finalidad de que los estudiantes de este proyecto de carrera de Ingeniería en Industrias Forestales, específicamente dentro de las cátedras de Carpintería y Ebanistería, puedan tener las herramientas necesarias para identificar los diferentes estilos de mobiliario que están presentes dentro de la industria nacional y por otra parte, que conozcan la historia de los materiales, ensambles y acabados del mueble.

Mobiliario Egipcio

El mueble egipcio, cuyas piezas pertenecen a las IV y V Dinastías del antiguo Egipto (2680-2255 a. de C), ofrece una gran sencillez de estructuras. Es completamente cúbico y liso, dando la impresión de solidez, sobriedad y un gran sentido de la estilización en su copia de formas naturalistas, desde plantas (sobre todo el loto y el papiro) hasta las maravillosas interpretaciones de animales como el león, escarabajo, el halcón, el pato, etc. La madera es el material casi insustituible para la construcción del mueble, entre las cuales se encuentran el cedro, ciprés, fresno y boj. Se utilizaba al descubierto en los muebles modestos y populares, en los muebles lujosos de la corte iban recubiertos con otros materiales más ricos como el oro y la plata, el hueso y el marfil; otros, aún más delicados, como las telas, cueros, bordados y almohadones de pluma tenían un mayor empleo en los lechos y muebles de asiento. La decoración en relieve de algunos muebles muestra símbolos de dioses y escenas con significado religioso. Las ensambladuras se hacen por caja y espiga con muy pocas clavijas de madera y los cofres y arcones más delicados se fabricaron con cola de milano. Los acabados barnizados y encerados fueron aplicados a la madera, y la talla era muy común. Para el pulimento de las maderas usaban ya la piedra pómez y encolaban mediante el empleo de vísceras de pez. Curvaban la madera mediante el empleo del calor, empleando la gola1 como única moldura. Los apoyos verticales más corrientes son los de imitación de las patas del león o del buey, para los muebles de asiento, los cuales se apoyan en cilindros preservando de este modo el deterioro del roce. En relación con la época, la técnica es, pues, perfecta aunque no se conocieron el torno ni el cepillo; las taraceas2 se fijaban con clavos diminutos de madera (Feduchi, 1975). Otra modalidad empleada por los egipcios en la construcción de sillas es el respaldo inclinado hacia atrás empleando para ello un puntal por detrás que, arrancado directamente de las patas traseras, termina en el travesaño más alto y le da seguridad (Arola, 1966).

Fig. 1. Silla egipcia. Trono de Sitamun. Bellamente tallada de la XVIII dinastía 1567-1320 a. de C. (Jonson, 1978).

 

Mobiliario Griego

Grecia, entre 1200 y 300 a. de C., produjo una gran variedad de mueble decorativo. En los muebles griegos se nota la influencia de los primeros diseños egipcios pero las patas de los asientos, en forma de pata de animal, fueron desapareciendo gradualmente para ser reemplazados por formas rectangulares y torneadas (Johnson, 1978). En los muebles se empleaba, principalmente madera (cedro, pino, ciprés), pero la vida pública y, privada, desarrollada al aire libre, obligaba a buscar materiales de mayor resistencia como la piedra, el mármol o el bronce. La madera se recubría y taraceaba con materiales más ricos, como láminas de metales preciosos, marfil y maderas finas, y la ornamentación del mobiliario se basaba en decoraciones arquitectónicas (Feduchi, 1975).

 

Moldura de doble curvatura inversa del talón, generalmente de coronación. Embutidos de chapa de madera y nácar sobre un fondo de madera.
La estructura de los muebles griegos es muy sencilla y mejor adaptada al cuerpo humano como no lo fue la de los egipcios. Los soportes y elementos verticales suelen ser tallados o torneados y el mueble en general tiene un aspecto más ligero, racional y gracioso que el que vimos anteriormente (Arola, 1966). Las piezas se fijaban y sujetaban con clavijas y los tableros iban embarrotados, es decir, con barras en la cara posterior para evitar los movimientos de la madera. También aquí se conoce la técnica para curvar la madera por el calor (Feduchi, 1975). Los ejemplos funcionales y sencillos convivían con otros más elaborados. La innovación más distintiva de los diseñadores griegos fue la silla conocida como klismos, que era ligera y con respaldo (Encarta, 98).

 

Mobiliario Romano

La influencia de Grecia es tan extraordinaria que llegan a repetirse exactamente algunos prototipos (siglo I de nuestra era); pero el empleo del bronce da lugar a una nueva técnica que produce como resultado ejemplares con detalles y elementos originales. Los muebles primitivos fueron muy rígidos y en su estructura se adivina primero la influencia oriental y siempre la influencia griega. Las armaduras evolucionaron hacia unas líneas curvadas más naturales y apropiadas para su uso. Los muebles de bronce son tan importantes que de este material se hacen casi todos los de lujo, mientras que los de madera (cidro, arce, tejo, acebo, roble, sauce y haya) quedan para los tipos en que es imprescindible este material como en armarios, mesas, lararios3, etc. También se construyen muebles de piedra y mármol, y son de estos materiales precisamente los que corresponden a la trascendental vida pública de la época, foros, coliseos, etc. Los muebles de bronce, cuya decoración es muy rica, unas veces se Fig. 3. Silla de la antigua Roma cincelan y otras se recubren o (Pile, 1990). Incrustan de plata y metales preciosos. Todos los elementos verticales de las sillas y camas son generalmente torneados, con los perfiles muy exagerados y violentos (gargantas y discos). En los muebles de madera se advierten bien las tallas y molduras (Feduchi, 1975). Los romanos crearon una forma de silla de "klismos" más robusta también otros tipos de asiento, como los bancos con cuarterones y las sillas de mimbre (Johnson, 1978). También se empezaron a crear diseños más prácticos: mesas que se podían mover y otras con bases plegables (Encarta, 1998).

 

Mobiliario Bizantino

Al originarse con el Cristianismo la mayor revolución de todos los tiempos (330-1453), la civilización cristiana no sólo influye en las artes mayores, sino también en las industriales, y, entre éstos, en el desarrollo y trayectoria del mueble (Feduchi, 1975). Grecia y Roma nos presentan la arqueología del mueble, Bizancio, con todo y no presentar casi ejemplares conservados tiene para nosotros el interés de haber servido de puente entre el fenecido arte romano y el nuevo resurgir medieval con el arte románico, de tanta influencia bizantino (Arola, 1966). El estilo bizantino fue esencialmente una mezcla de elementos oriental y grecorromano, y su uso era eclesiástico o de la realeza (Grolier, 1997). El mueble, desde el punto de vista artístico, no es todavía más que un objeto cuyo fin parece exclusivamente utilitario, tanto que muchas veces se resuelve con simples armaduras o esqueletos recubiertos de tapicerías más o menos ricas, según su destino, pero en general, son pobres, modestos y desprovistos de interés artístico. La madera es el material más importante empleado en la construcción del mueble, pero el marfil fue el material más usado para los muebles de importancia. Por otra parte, muchos muebles eran totalmente metálicos o enriquecidos al menos con aplicaciones de metal y cubiertos luego con suntuosas tapicerías (Feduchi, 1975). Contrario al estilo romano, las figura humanas y animales fueron menos frecuentemente incorporadas, y los elementos decorativos tendieron a ser rígidos y convencionales (Grolier, 1997). Los asientos con soporte torneados van siempre cubiertos de ricas telas de seda, tapices y almohadones que proporciona un mullido a los muebles. El mobiliario bizantino se caracteriza pues, por asimilar los modelos romanos revestidos de lujo oriental (Arola, 1966).

 

Mobiliario Medieval Románico

El periodo entre el siglo XI y principios del siglo XIII se conoce por la regeneración de la espiritualidad cristiana. Se trata de muebles fuertes y pesados, macizos, con una decoración a base de condicionales estilizaciones de flora y de fauna o de figuras fantásticas. Como siempre, la madera (pino, nogal, roble y castaño) es el material imprescindible y característico del mobiliario (Feduchi, 1975). Las piezas esenciales eran el arca o cofre y el banco de piedra o de madera. Por lo que mejor se conoce el diseño románico es por la variedad de representaciones de muebles en la escultura francesa del siglo XII, en la que se utilizaron interpretaciones esquemáticas y simplificadas de la ornamentación grecorromana (Encarta, 98).

 


La rudeza de su estructura y la tosquedad de los materiales empleados viene atenuada por el frecuente uso de almohadones y telas que las recubrían por completo en la mayoría de los casos (Arola, 1966). Como consecuencia del espíritu nómada de la época (conquistas, invasiones, etc.), muchos muebles se construían desarmabas para facilitar su rápido transporte. Por eso es frecuente que los largueros4 atraviesan los montantes5, asegurándose con clavijas y pasadores, lo que permite desmontarlo fácilmente. El empleo de la marquetería6 es ya corriente, así corno las aplicaciones de hierro forjado, sobre todo en tronos y sillas episcopales. Pero este material se usa constantemente, sobre todo como refuerzo, aunque en algunos casos llega incluso a emplearse como material estructural (Feduchi, 1975). Durante los siglos que van del V al XI, las ensambladuras son a tope7 y escuadra8, mantenidas por grandes hierros que le dan este aspecto rudo y fuerte de objeto expuesto a fuertes desplazamientos.

Fig. 6. Silla episcopal románica. Este es uno de los más interesantes modelos conservados, tanto por la elegante estructura como por su policromía y los cuidados entalles que presenta (Arola, 1966).

 

Las tallas son abundantes, constituyendo, en el mueble religioso el motivo de decoración más profusamente empleado. Al efectuarse la talla sobre gruesos tablones permite un relieve profundo, abundando los motivos geométricos y vegetales derivados de la escuela bizantina. En los soportes verticales abundan los elementos torneados, de tono simple, a base de anillos y óvalos, discos, esferas, patas torneadas con estrías en espiral, etc. (Arola, 1966).

 

Mobiliario Medieval Gótico

El arte gótico (siglo XII-principios del XVI) es esencialmente religioso, siendo los muebles de iglesias y monasterios los primeramente desarrollados. El material empleado casi exclusivamente es la madera entre los cuales destacan el roble y el nogal, cuyas diversas variedades dan lugar a distintos sistemas de decoración (Feduchi, 1975). Las nuevas catedrales eran manifestaciones de opulencia pero, para los interiores, los ricos benefactores de la iglesia parecían preferir mobiliario de roble, funcional y sencillo, cubierto con tapicería (Encarta, 98). El mueble en el período gótico sigue siempre las características arquitectónicas de sus grandes edificios y si bien el estilo abarca tres siglos de total difusión en todo el continente europeo, empiezan a distinguirse claramente las diferentes características nacionales. Su aspecto es algo severo, pero de bellas proporciones, de líneas simples continuando como en el período románico las estructuras cuadradas aunque más rígidas y verticales.

 

Cada uno de los palos o barrotes que se ponen a lo largo de una obra de ebanistería. Pieza de madera que subdivide al vano de un hueco. 6 Incrustaciones de maderas finas de diversos colores formando dibujos sobre un fondo, también de madera. 7 Se dice de dos piezas unidas cuando lo son por su excentricidad o testa. 8 Pieza triangular de madera que se ajusta a los ángulos de una armadura para reforzarla.

Los constructores de muebles de la alta Edad Media tuvieron siempre en cuenta la utilidad del mismo adaptando siempre la ornamentación a la estructura. Con ello el mueble gótico logró su aspecto característico de proporción y unidad. Su austeridad no está exenta de belleza. Los herrajes los encontramos como parte integrante del mismo mueble y su utilización decorativa y práctica presenta resultados muy logrados. Durante todo el siglo XIII se sigue la técnica de ensamblaje a cajas y espigas, pero más adelante, entrado ya el siglo XV se notan progresos en la técnica de la construcción y vemos usar ensambles a cola de milano9 con ajustes más perfectos. Una modificación muy importante, lograda en este siglo, es la división del mueble en dos partes en cuanto a su técnica constructiva: por un lado el cuadro o armazón10 rectangular y por otro los paneles más delgados insertos o engargolados11 en el armazón. Será en estos paneles donde encontraremos la ornamentación inspirada en elementos de la arquitectura (Arola, 1966).

 

Mobiliario del Renacimiento

El estilo gótico, aunque popularmente extendido en el norte de Europa, progresó poco en Italia, y por el año 1400 un nuevo estilo estaba desarrollándose rápidamente allá. Este fue el estilo renacentista, una mezcla de formas grecorromana nativas e ideas orientales derivado de Constantinopla, el cual persistió hasta mediados del siglo XVII (Grolier, 1997). Si el mueble era eminentemente religioso, sillerías de coro, sillones abaciales, faldistorios12, armarios y bancos de iglesia, con el Renacimiento nace el mueble civil y crece su importancia rápidamente. Los entalladores, únicos artesanos del gótico, encuentran ahora para embellecer el mueble la ayuda de otros artistas, y sus obras se enriquecen con multitud de procedimientos decorativos (Feduchi, 1975). En el mueble del renacimiento comprobarnos que ha desaparecido, en parte, la unidad de conjunto del mueble gótico. La influencia del mueble italiano, rico y lujoso y el gusto por la decoración suntuosa (propia de los palacios y cortes europeas) hicieron que ya entrado el siglo XVI la escultura desborde las líneas estructurales del mueble, pasando a ocupar el primer plano lo que antes constituía el complemento. La medida serena de austeridad y proporción deja paso a la riqueza en todos sus aspectos.

 

El dibujo, el boceto, se convirtió para el Renacimiento en algo importante, no sólo como forma artística, sino también como documento. Se apreciaba en él la invención artística en su punto de origen.

 

Ensamble en forma de trapecio más ancha por la cabeza que por el arranque. Se usa para unir entre sí piezas normales, por ejemplo frentes y costados de cajonerías y arcones. 10 Conjunto de piezas de madera convenientemente enlazadas sobre las que se termina el mueble.
Cabe destacar que si la decoración consiste en motivos escultóricos o elementos arquitectónicos de angulosidad fuertemente pronunciada, el principio estético es siempre el mismo: acentuación del relieve, de la creación de un modelo acusando el juego de luces y sombras, la búsqueda siempre de la vida y el movimiento. La rica presentación que les confiere la decoración de talla no dejará ya lugar para los hierros artísticos. Los perfiles adquieren una importancia extremada, rigurosamente equilibrada, tomando como modelo la arquitectura clásica; en su logrado diseño estriba precisamente, la perfección del mueble. La rica marquetería, la talla imaginativa y la utilización de la madera de nogal en lugar de la de roble (que era el material más utilizado en los primeros trabajos de este periodo) caracterizaron los más llamativos esfuerzos del siglo XVI (Encarta, 1998). El mueble se construía a base de armazón o vigueta, con piezas de madera de roble o pino, según el país, y esta armazón va recubierta con paneles13 más ligeros de madera de nogal con preferencia. El ensamblaje es más sabio y complicado.

 

En Francia, los ensambles en los ángulos rectos no se lograrán ya a tope sino a inglete14 que resulta mucho más perfeccionado (Arola, 1966). Generalmente en los muebles cubiertos de tela o cuero no se acusa al exterior la estructura, ya que, en estos casos, carece de interés, puesto que pasa a ser en ellos solamente un esqueleto para armar el tapizado. Las aplicaciones metálicas en tiradores, asas y remates son forjadas, cinceladas y doradas al fuego y llegan a alcanzar un gran valor esencial. También el mueble se enriquece en la incrustación de marfil, nácar y hueso (Feduchi, 1975).

 

Mobiliario Luis XIII: Transición al Barroco

Durante el reinado de Luis XIII (1610-43) el estilo Manierista italiano favorecido por su madre, Marie de Medecis, continuó dominando el arte francés (Grolier, 1997). En este periodo de transición, el mueble adquiere paulatinamente nuevas características y una cierta novedad pero también algunos defectos, entre ellos la pesadez. La curva y la recta se disputan la supremacía en la ornamentación. El chapado que es muy apreciado obliga a suprimir las superficies curvas. Los muebles de ébano tienen un aspecto geométrico cuya rigidez y serenidad se intenta compensar con soportes torneados y profusos adornos en débil relieve. Con Luis XIII empieza el tapizado mullido de los asientos y respaldos. En diversos tipos de sillones se emplean los gruesos clavos ornamentales de influencia española así como los cueros cordobeses gofrados15 y repujados16 (Arola, 1966).

 

Cada uno de los tableros de fondo limitado entre armaduras en que generalmente se subdividen las puertas, las grandes superficies de los muebles y los revestimientos de las paredes. 14 Ensamble en ángulo de 45º para unir dos piezas de maderas perpendiculares. 15 Motivos ornamentales estampados por medio de hierros calientes. Pueden hacerse en hueco o en relieve, sobre cuero, papel, tela, cartón, etc. 16 Labrar a martillo chapas metálicas, de cuero u otros materiales, para que en una de sus caras resulten dibujos en relieve.

 

La novedad más importante en la técnica de los muebles Luis XIII es el torneado de la madera que apareció ya tímidamente en el reinado anterior, el uso en Francia de las taraceas e incrustaciones italianas y el chapado de ébano (Arola, 1966). Se emplea la marquetería de cobre y estaño. Muy típicas del reinado de Luis XIII son las molduras rizadas de origen flamenco, utilizadas para guarnecer cajones y marcos. La talla, de relieves muy acusados, es la ornamentación más frecuente. Las estructuras son claras y, aunque se recubren por maderas ricas como el ébano, acusan siempre sus líneas renacentistas al exterior (Feduchi, 1975). Este suntuoso y quizás algo triste estilo presenta nuevos procedimientos y singularidades propias que preparan el advenimiento del Barroco en Francia (Arola, 1966).

 

Mobiliario Barroco

A mediados del siglo XVI un nuevo estilo estaba emergiendo, el Barroco, primero en Italia y más tarde en Francia, bajo el reinado de Luis XIV (Grolier, 1997). El Barroco vino a dar una nueva vida, en forma impetuosa y exuberante, a fórmulas existentes antes del Renacimiento, desbordando normas clásicas y rompiendo estructuras tradicionales. Este estilo tiene a considerarse como un ordenador de masas y conjuntos, estructurador de accesorios y detalles para lograr la obra armoniosamente completa. El mobiliario más elegante y elaborado del barroco se realizó para la corte de Luis XIV. El excelente artesano André Charles Boulle creó formas y detalles inusuales con taraceas que combinan metal (peltre, oro, bronce o plata), carey y ébano en diseños que formaban yuxtaposiciones imaginativas de motivos clásicos: parecía como si la inspiración básica fueran antiguos frescos romanos. Las patas con formas de columnas, ricamente. Armario francés “Boulle” con adornadas, se utilizaron para sostener mesas, sillas y arcones aplicaciones de ébano, cobre y concha (Encarta, 1998). El mueble se hace más confortable y elegante, (Arola, 1966). decorado con una gran riqueza vemos que ha heredado la nobleza de las formas anteriores y adquirido gracia y majestad. El estilo Luis XIV (1638-1715) combina la curva con elementos rectilíneos y marca francamente los ángulos rectos. El nuevo estilo ama la plenitud formal y la magnificencia, entre ellas, abundancia de detalles, uso del dorado y riqueza de los materiales, todo ello con sentido suntuario, desdeñando fácilmente los elementos constructivos (Arola, 1966). Abundan las aplicaciones de bronce para reforzar los ángulos y las molduras, que sustituyen a la talla hasta ocultar muchas veces la madera; el mueble

 


llega a ser una escultura que constituye su estructura propiamente dicha. También las tapicerías alcanzan una extraordinaria importancia. Podemos distinguir tres clases de muebles: los dorados, los tallados en su totalidad y los que llevan aplicaciones de bronce y marquetería (Feduchi, 1975). La marquetería y chapado se reserva para los muebles de gran superficie: armarios y cómodas, mientras que en sillas, mesas y consolas, se usa la talla. La madera se dora al temple y los muebles de asiento se tapizan todos. Los bronces dorados refuerzan con escuadras los ángulos de las puertas y darán carácter a los muebles durante todo el siglo XVIII y quedan como un importante elemento decorativo. Gracias a la línea curva los asientos pierden rigidez y toman un Fig. 12. Sillón barroco en cuero aspecto más grato y familiar. En los muebles de lujo se abandona repujado (Arola, 1966). por completo el torneado, tan usado en el estilo Luis XIII. Mucho más confortables que el estilo anterior, son de madera tallada, con espalda ancha, alta y rectangular, inclinada hacia atrás y buscando siempre la comodidad del que los usa (Arola, 1966).

 

Mobiliario de los Estilos Ingleses de los Siglos XVII y XVIII

Al llegar el siglo XVIII son ya dos las naciones que influyen en sentidos opuestos en la creación del mueble: de un lado el mueble cortesano de gran lujo de la corte francesa: estilos Regencia, Luis XV y Luis XVI, y paralelamente los estilos ingleses: Reina Ana, Adam, Chippendales, etc., que destacan precisamente por su sobriedad, sentido práctico y elegancia (Arola, 1966). Hasta este momento los estilos siempre tomaron el nombre de los monarcas o épocas que rigieron su norma; en cambio, desde ahora se les conocerá por el de los artistas creadores, y, así, el nombre de Chippendale, caracteriza toda una época del mueble inglés (Feduchi, 1975).

 

Las incrustaciones se utilizaron muy poco debido a que los ebanistas preferían usar madera fina de nogal y caoba, que se trabajaba con mucha destreza, para sacar el máximo partido a las vetas (Encarta, 1998). Se designa estilo Reina Ana al mobiliario ingles de los dos primeros decenios de siglo XVIII. Sus características principales además del uso de la laca y la marquetería son un diseño sobrio, elegante aunque con algo de empaque y el empleo de maderas claras: nogal, fresno y chapeado con maderas preciosas.

En este periodo encontramos ya las patas curvadas, tipo pata cabriolé17 (claw and wall), de origen oriental. En dicho estilo escasea la labor de talla y no son empleados elementos arquitectónicos ni molduras para realizar separaciones en la fachada de los muebles tales como armarios o credencias18. La proporción y la simetría son factores dominantes en el aspecto del mobiliario de este periodo. Hacia el final del periodo rococó en Inglaterra, el ebanista londinense Thomas Chippendale, fue el primero en categorizar las variedades del rococó como francés, chino o gótico y ofrecer ejemplos de cada una. Los innovadores diseños franceses de la década de 1750 fueron traducidos por Chippendale a diseños muy elaborados, sin utilizar oro molido ni taraceas como hacían los franceses. El elemento del estilo rococó más subrayado por Chippendale y por la mayoría de los artesanos ingleses fue su aire de capricho, inspirado en los diseños franceses por la utilización nueva de los motivos clásicos (Encarta, 1998). En el estilo Chippendale notaremos que abundan los muebles "al gusto chino". Esta moda china enriqueció algunos muebles con detalles nuevos, tales como los enrejados o celosías19 que igual podían emplearse en respaldo de sillas que rebordes de mesas o camas (Arola, 1966). Los grandes planos de los muebles se chapean con maderas exóticas o se lacan y se doran; la marquetería es una mezcla de la flora holandesa y de la geometría italiana. Chippendale produjo una enorme variedad en los dibujos de los respaldos de los muebles, mezclando los motivos chinos con los del rococó (Feduchi, 1975). Es en la segunda mitad del siglo XVIII cuando los ebanistas y decoradores ingleses crearon un estilo neoclásico inspirado en el arte ornamental de las postrimerías del Imperio Romano, denominado estilo Adam. Este estilo fue casi exclusivo de la aristocracia y de la burguesía rica. El mobiliario presenta unas estructuras ligeras de buen gusto con maderas refinadas y diseño elegante (Arola, 1966).

Fig. 15. Sillón inglés siglo XVIII. Adam (Arola, 1966). Fig. 14. Silla Chippendale. La tendencia inglesa por la sencillez y sentido de la proporción, domina todos los estilos o modas pasajeras (Arola, 1966).

 

Aun siendo de tipo popular y campestre, las sillas Windsor, de maderas curvadas, con el respaldo de palos torneados verticales, el central más ancho y el siento de madera, han sido uno de los pocos muebles que han gozado de una estima tan prolongada. Desde el comienzo, las sillas Windsor fueron fabricadas en serie. Cada una de las piezas era realizada por un artesano especializado y luego eran montadas, inicialmente en pequeños talleres y posteriormente en verdaderas fábricas (Johnson, 1978).

Terminación de las patas del siglo XVIII en una garra de animal (león, águila, etc.) sobre una bola. Arca alta sobre patas en forma de columnas sobre un entrepaño inferior. 19 Mampara calada o enrejada de elementos cruzados y paralelos que sirven para dejar pasar al aire y la luz.

El sentido de la proporción, utilidad práctica, estructuras sencillas con elegante y sobria ornamentación es el aspecto más destacado de los muebles ingleses de esta segunda mitad del siglo XVIII. Empiezan a producirse los muebles en serie para la clase media que acusa una notoria elevación del gusto artístico. Se proporciona también por vez primera el mobiliario completo para el conjunto de una habitación o una vivienda. Las molduras han desaparecido de los muebles. Se ha logrado una línea de gran ligereza y es tanta la simplicidad de las estructuras que para lograr una distinción entre los muebles ricos y los económicos se acude a la labor de marquetería y las maderas exóticas (Arola, 1966).

 

Mobiliario Regencia y Luis XV. Rococó

La transición entre el barroco majestuoso y frío de Luis XIV, al gracioso rococó de Luis XV tiene lugar a través del estilo Regencia que durará escasamente diez años (1715-1725).

Fig. 16. Silla Windsor, la primera silla de la que realmente pudieron disponer los campesinos (Jonson, 1978).

 

Este estilo sirve de transición entre uno y otro estilo y en él se encuentran mezclados los distintos elementos que componen el Luis XIV y el Luis XV, presentando en algunos muebles elementos rectilíneos y severos y en otras superficies cóncavas y convexas con ondulaciones totalmente inéditas. En ambos estilos, tanto el Regencia como el Luis XV, acusa como características principales: la reducción de proporciones adaptando el mobiliario a las estancias más pequeñas y más acogedoras; el empleo casi exclusivo de la línea curva, tanto en estructuras como Fig. 17. Sillón Luis XV. El modelo de sillón “bergere” con el asiento en la ornamentación; la estilización de las formas, y la aparición de bajo y brazos unidos al respaldo, diversos tipos de muebles más cómodos que responderán a nuevas necesidades y preferencias, todo cómodamente mullido."Igualmente cabe señalar la separación pieza muy en boga (Arola, 1966). total del mueble con la arquitectura, caso totalmente nuevo en la historia del mueble, ya que con anterioridad y en los diversos estilos, desde los tiempos medievales, siempre había reinado una estrecha relación entre ambos" (Arola, 1966). Con el Luis XV se aprecian grandes innovaciones en la técnica y una transformación profunda en las estructuras. Antes se acusaban al exterior los elementos constructivos horizontales y verticales, ahora se disimulan estos mismos elementos; los respaldos y asientos rígidos se redondean, las patas firmes y sólidas se arquean y parecen doblarse; las estructuras definidas y claras se pierden ahora en un mar de ondulaciones. Las telas cubren por completo paredes y muebles de asiento. En estos muchas veces las estructuras queden al exterior y son llamadas de maderas vistas20 (Feduchi, 1975). Los muebles de asiento Luis XV presentan una silueta movida y graciosa con toda la elegancia que le presta una curva armónica e ininterrumpida. La madera es siempre aparente sin que el armazón quede nunca escondido por la tapicería, como ocurría en los dos estilos Luis XIII y Luis XIV. Los muebles no acusarán divisiones marcadas, por el contrario, la misma curva que empieza en los soportes subirá hasta el respaldo enmarcándolo por entero (Arola, 1966). El estilo rococó, cuyo punto álgido se alcanzó a mediados del siglo XVIII, fue muy adecuado para el arte de la talla (se utilizaban las maderas de castaño, nogal, haya, caoba, palosanto y palo rosa). Los muebles formaban parte integrante de la decoración, por lo que el motivo que, por ejemplo, estaba tallado en el respaldo de una silla se repetía en el entrepaño de la pared a la que estaba adosada (Johnson, 1978). "El estilo rococó designa exactamente un capricho o una fantasía del estilo Luis XV, un desbordamiento de la decoración hasta un extremo que roza muchas veces la extravagancia. Dicho estilo se inspira en motivos campestres: rocas, conchas, grutas y toda clase de combinaciones concoideas. El periodo del rococó que alcanza mayor exquisitez lo encontramos comprendido entre los años 1735 a 1765 y sus piezas de mobiliario pueden ser consideradas como de las más suntuosas, graciosas y elegantes de toda la historia del mueble" (Arola, 1966).

 

Mobiliario Luis XVI. Neoclásico

En reacción a los excesos del rococó e inspirado por el redescubrimiento de Herculano (1738) y Pompeya (1748), el neoclasicismo dominó durante el reinado de Luis XVI (1774-93) (Grolier, 1997). Al final del siglo XVIII los muebles son cada vez más numerosos y su técnica llega a su máxima perfección. Con el naciente sentido del culto a lo clásico las líneas se hacen rectas y reposadas. Así llega a tener el estilo Luis XVI o neoclásico rasgos propios que le distinguen de los precedentes y del Imperio que después de los breves años de la revolución le sigue; su elegancia, ligereza y finura no es rebuscada sino natural y no está exenta de coquetería y feminidad, aunque no llega a la de Luis XV, que es más graciosa y movida. El Luis XVI se diferencia del imperio, por ser una adaptación más original y elegante, aunque a veces algo amanerada, de lo antiguo, pero siempre con un sentido más femenino (Feduchi, 1975). El estilo Luis XVI presenta una mayor rigidez en su diseño con algunas piezas en que, por dominar exclusivamente la línea recta, ofrecen un aspecto algo severo, pero el mobiliario en su conjunto no desdeña la curva graciosa ni la decoración ondulada.

Fig. 18. Bureau Luis XVI. Las mesitas consola tienen un sello de primorosidad y gracia femenina que las hace muy delicadas (Arola, 1966)

 

Hay un grupo de muebles fabricados totalmente en línea recta y con la única ornamentación de finas molduras de cobre encuadrando cajones y detalles de estructura, mientras que otro grupo combina armoniosamente rectas y curvas con predominio rectilíneo. Por último quedan los muebles sobrecargados de ornamentación: apliques de bronce, placas de porcelana y de concha. Con la excepción de los últimos muebles señalados, todos los restantes presentan una estructura clara y una decoración limitada geográficamente a su función específica sin salirse de sus cuadros ni invadir ninguna línea constructiva (Arola, 1966). El uso de maderas exóticas (en especial, la caoba, el ébano o el palo de rosa) en chapeado se generaliza y extiende. Los tapizados se manifiestan espléndidos. Siguen los bronces aplicados, mucho más ligeros pero muy finamente dorados y cincelados, y la marquetería adquiere ahora un mayor desarrollo. Surge una nueva moda con el mueble pintado. Los torneados, que estaban desterrados desde el Luis XIII, vuelven ahora decorados con pequeñas aplicaciones de bronce, como goterones, capiteles, ramas de laurel en espiral, y, sobre todo, las típicas estrías talladas (Feduchi, 1975). Los muebles de asiento tienen quizás un aspecto menos acogedor que los del estilo precedente. El aspecto es más arquitectural y la decoración fina y sobria presentando un conjunto equilibrado y de gran distinción. Los soportes son verticales, de sección redonda con las sillas los respaldos acanaladuras verticales o en espiral y de menor sección a medida que bajan a la base (Arola, 1966). El mueble, técnicamente, es perfecto; a los ensambles de caja y espiga, de lengüeta21, de cola de milano o golondrina siguen variaciones de los mismos cada vez más complicados, obligados por la calidad de la obra y el avance de la técnica (Feduchi, 1975).

 

Mobiliario Estilo Imperio

La utilización de diseños inspirados en hallazgos arqueológicos aumentó en la última parte del siglo XVIII e influyó en el mobiliario realizado en Gran Bretaña y en el continente europeo. Este nuevo auge marca la segunda fase del neoclasicismo, denominado estilo Imperio porque se identificó con las actividades imperiales de Napoleón I (Encarta, 1998). El nuevo estilo, en su afán de adaptación a las formas antiguas, está falto de personalidad, aunque no de originalidad. Pero su influencia y su desbordamiento han sido tan grandes que, después de la abdicación de Napoleón en 1814, dura aún otros quince años y con él puede decirse que terminan los llamados estilos históricos de Francia y de Europa en el mueble

 

Espiga prolongada a lo largo de una pieza que se encaja en la ranura de otra.

 

(Feduchi, 1975). El mueble es exageradamente simétrico. La estructura los muebles se concreta en cubos, prismas, bloques cerrados, superficies planas, casi sin molduras, a las que superponen para darle más ligereza. Una parte del mueble se tapiza, y, en recuerdo del estilo Romano, estos tapizados están armados por medio de platabandas22 y sin muelles, como si fuesen rígidos (Feduchi, 1975). El estilo imperio se convirtió en un estilo internacional, con interpretaciones escandinavas, alemanas, rusas americanas. El concepto básico era el mismo: prototipos antiguos adaptados al gusto del siglo XIX. Los diseñadores intentaban volver a conseguir el sentido de monumentalidad y grandeza del que habían carecido desde principios del siglo XVIII (Encarta, 1998).

 

Mobiliario del Siglo XIX

En el siglo XIX el mueble, influido todavía por el Imperio, continúa con un carácter más aburguesado y aparente, y evoluciona hacia un arte sin trascendencia, adormecido entre la mecanización (verdadera revolución del siglo XIX y la industrialización (Feduchi, 1975). El estilo Isabelino (1833-1870), durante el reinado de Isabel II, sigue en un principio la herencia del ya diluido estilo Imperio. Los muebles son todavía macizos, de estructuras cúbicas o bien estructurados con pino y chapados de caoba, con fletes de marquetería y aplicaciones de bronce o de chapa de latón con relieves troquelados representando cisnes, góndolas y jarrones. Paralelamente al reinado de Isabel II, en España, tiene lugar en Inglaterra el de la Reina Victoria (1837-1901) y en Francia con el rey Luis Felipe, la más grande proliferación de mueble decorativo nunca visto. En vez de trabajar dentro de un solo estilo (como había sido la costumbre) los fabricantes de muebles tomaron y adaptaron Fig. 21. Silla victoriana de diseño elementos de numerosas eras previas, usándolas intercambiablemente vistoso (Pile, 1990). en combinaciones desconcertantes. La proliferación del mueble victoriano fue también hecha posible debido a la mecanización en la fabricación del mueble, el cual toma lugar en la década de 1840 (Grolier, 1997). Los primeros muebles victorianos fueron bastantes lisos, pero después de la gran exposición de 1851 los diseñadores se lanzaron a la aventura empleando gran variedad de maderas e innumerables tallas (Johnson, 1978). Los métodos constructivos y técnicas, que han llegado a su máximo desarrollo y perfección en el siglo XVIII, se industrializan y, con la fabricación en serie de modelos económicos, se pierde la mano de obra y la perfección del acabado (Feduchi, 1975).

 

En la primera mitad del siglo XIX tuvo lugar en Inglaterra, años antes que en el continente europeo, un cambio a través de la revolución industrial que transformó todos los ámbitos de la vida humana. Tanto la conciencia creciente de la burguesía frente a la nobleza reinante como la invención de la máquina de vapor23, llevaron ya desde el siglo XVII a una reestructuración paulatina de la sociedad y el mundo laboral24 (Vitra, 1997). La máquina convierte la delicada artesanía del mueble en una industria que repite, sin interrupción, modelos e interpretaciones vulgares de los estilos históricos (Feduchi, 1975). El rápido empleo del hierro y, más tarde, del acero, influyó en la construcción del mueble. A causa de su resistencia a la intemperie se construyeron sillas de jardín hechas de piezas de hierro fundidas o de hierro curvado (Vitra, 1997). La artesanía del mueble va desapareciendo, sustituida por estos nuevos sistemas que sólo emplean la máquina, eliminando la mano de obra especializada, sin estudiar las posibilidades que la máquina lleva en sí misma (Feduchi, 1975). La invención y la industrialización proveyeron las potencialidades para un nuevo tipo de mueble; asqueados de las ridiculeces de las imitaciones estilísticas (Eclectisismo), un grupo de artistas, arquitectos y diseñadores se dedican afanosamente al estudio de las posibilidades de los nuevos materiales y sistemas (Pile, 1991). No obstante, del renacimiento ecléctico del siglo XIX, ciertos importantes avances fueron hechos: el estadounidense John Belter creó muebles de madera laminada en los comienzos de 1845; y en 1841, Michael Thonet de Viena patentó la técnica de la madera curvada. Esas nuevas técnicas tendrían luego una profunda influencia en la producción y diseño del mueble (Grolier, 1997).

Fig. 22. Silla B-9 (Silla Corbu). 1904. De madera curvada y esterilla. Diseñada y fabricada por los Hermanos Thonet (Sato, 1997).

 

Esta es el segundo y último trabajo referente a la historia de los estilos del mobiliario. Es de destacar que la importancia de conocer tanto los periodos históricos como los diferentes estilos del mueble, es su marcada influencia en la Industria del Mueble en Venezuela.

 

Movimiento Arts & Crafts

En Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XIX, William Morris (1834-1896) y el movimiento Arts and Crafts que él liderizó, propuso un abandono a los excesos del estilo Victoriano tanto en la decoración como en la imitación que se producía en las industrias (Pile, 1991). Es lógico que Morris luche contra la máquina y la vulgar imitación de los nobles materiales; por ejemplo, el haya imita a la caoba, las chapas de latón al bronce fundido, el papel pintado a las sedas que tapizan las paredes; insensiblemente se deforman y descuidan las proporciones de los muebles de estilo, porque cada vez

El aprovechamiento de la fuerza del vapor supuso un paso muy importante en la tecnología. La introducción de la máquina de vapor llevó a numerosas invenciones en el transporte y la industria. Los primeros modelos se desarrollaron en 1690, aunque James Watt no diseñó la máquina de vapor moderna hasta 70 años después (Encarta, 1998). 24 Durante gran parte del siglo XVII Londres fue el centro de una compleja red comercial internacional que constituía la base de un creciente comercio exportador fomentado por la industrialización. Los mercados de exportación proporcionaban una salida para los productos textiles y de otras industrias (como la siderurgia); los ingresos derivados de las exportaciones permitían a los productos británicos importar materias primas para crear productos industriales (Encarta, 1998).

 

Morris buscaba un retorno a las tradiciones artesanales de la edad media. El grupo produjo diseños para todas las ramas de las artes decorativas con la intención de elevarlas al nivel de bellas artes. Sus productos, incluido el mobiliario, resultaron admirables por su belleza y excelente artesanía y no tardaron en ser imitados (Encarta, 1998). Pero la sociedad no quería renunciar a la economía de la producción industrial a cambio de los ideales de estética y calidad de Morris (Pile, 1991). Sin embargo, la influencia de Morris y de sus seguidores fue enorme; sus diseños eran a menudo considerados la fuente del diseño de mobiliario moderno. En la década de 1890, el movimiento se había extendido al continente europeo y a América del Norte (Encarta, 1998). Otro reformador, el arquitecto y escritor inglés Charles Eastlake (18361906), quien siguió después de Morris, fomentó una dirección más ornamental con lo que él llamó el Movimiento del Arte del Mueble - Art Furniture Movement - (Pile, 1991). En su libro Consejos sobre el gusto doméstico en mobiliario, tapicería y otros detalles (1868), Eastlake aboga por un retorno a diseños simples y lineales inspirado en los trabajos rurales, realizados en roble y en maderas de árboles frutales (Encarta, 1998). El movimiento Arts & Crafts marcó una etapa importante dentro de los esfuerzos de la humanidad por llegar a un arreglo con la industrialización. Coexistió con el estilo Victoriano; fue producto del Neogótico y la inspiración para el Art Nouveau (Page, 1980).

Fig. 23. Una de las sillas de junco, bien conocidas, producida por la firma Morris desde 1870 en adelante (Page, 1980).

 

Mobiliario Art Nouveau

Un grupo de arquitectos, sobre todo a finales del siglo XIX y en el siglo XX, versiones de la silla favorita inician un nuevo movimiento, que no sólo se refiere a la arquitectura, sino a del arquitecto Charles su colaboración con la industria y con las artes plásticas, unido a los nuevos Voysey25, de 1896 (Page, conceptos de los volúmenes y de los espacios, de los exteriores como 1980). prolongación del interior de los ambientes, de los nuevos materiales, de su aplicación a los objetos de uso y, por consiguiente, al mobiliario. En los últimos años del siglo XIX y en los primeros del siglo XX, estos conceptos dan lugar a un arte nuevo; toma en Francia el nombre de Art Moderne que corresponde en Bélgica al de Art Nouveau (nombre con el que es conocido), en Alemania el de Jugendstil, en España el de Modernismo, en Italia el de Liberty, y en Austria el de Sezession, mientras que en Inglaterra perdura el Arts and Crafts (Feduchi, 1975).

El Art Nouveau es un estilo orgánico derivado de formas naturales que transmite una sensación de movimiento, ejemplificado por la curva de “latigazo”, que se encuentra en muchos trabajos de este estilo. En el mobiliario, sus primeros exponentes fueron los arquitectos belgas Henri van de Velde y Victor Horta, quienes amueblaron los interiores de sus edificios para completar las formas sinuosas de los decorados arquitectónicos (Encarta, 1998). H. van de Velde (18631957), nos muestra una admiración por la máquina, sin perder el artista su individualismo. En sus muebles se advierten las características del Art Nouveau, de líneas sencillas, con la casi total ausencia de tallas y con una ornamentación especial; las superficies y formas son fuertes y simples, las coloraciones claras y, en general, la construcción es más racional y la técnica se perfecciona. El trabajo de Victor Horta (1861-1946) es más abstracto que el de van de Velde, pero hay un tema singular en todo el Art Nouveau, que es una interpretación muy simple del tallo de lirio y de la hoja de agua, en una larga línea ondulada y suave, en una constante simetría (Feduchi, 1975). En Francia, el arquitecto Hector Guimard (18671942), creador de las elegantes estaciones del metro de París en 1900, diseñó muebles igualmente asimétricos y con una gran diversidad de formas talladas. El notable vidriero Émile Gallé, fundador de la llamada escuela de Nancy junto con Grasset, también diseñó algunos de los muebles Art Nouveau más llamativos, en los que predominaban motivos vegetales y florales (Encarta, 1998). Otros diseñadores del siglo XIX, cuyos obras originales e innovadoras son ahora relacionadas como exponentes del art nouveau, aunque su clasificación histórica pueda ser cuestionada basándose en su aislamiento del movimiento belga-francés y en el carácter de su trabajo. En Escocia, Charles Rennie Mackintosh26 (1868-1928) fue un arquitecto que también aprovechó los interiores de sus construcciones con gran ingenio y desarrolló piezas de mobiliario únicas que tienen que haber parecido excéntricas y curiosas en su tiempo (Pile, 1991). Elementos típicos son las maderas de roble pintadas de blanco con elegantes taraceas, los montajes de metal y las vidrieras con formas de vegetales abstractas y curvilíneas. También destaca en España el arquitecto Antoni Gaudí quien diseñó algunos muebles, fundamentalmente sillas, prototipos de una gran originalidad, con algunas de las características del Art Nouveau internacional y en los que se manifiesta su afán por llevar el diseño a todos los terrenos (Encarta, 1998).

 

En el año de 1890, Mackintosh y su mujer, la pintora Margaret McDonald, fundaron junto con la hermana de Margaret, Frances, y su marido, Herbert McNair, el grupo de artistas “The Four”. Los trabajos de este grupo se denominaron “Escuela de Glasgow” y estaban todavía influenciados por el movimiento Arts & Crafts (Vitra, 1997).

 

Frank Lloyd Wright27, uno de los más grandes arquitectos y diseñadores norteamericanos (1869-1959), es un panegirista de la máquina, pero no es clara su contribución al Art Nouveau como no lo es la de su compatriota Louis Sullivan28 (1856-1924), salvo en una vuelta a la inspiración de la naturaleza, pero sin un lazo de unión más definido y firme. En Alemania son Peter Behrens (1888-1940) y Max Berg los más importantes propagadores del Art Nouveau, que pronto se transforma y evoluciona con otras características, no sólo en la ornamentación, sino en el estudio de las proporciones, de los materiales, de la relación de cada una de las partes con el carácter utilitario del conjunto; no sólo con el ambiente interior y su volumen, sino con la luz y el espacio. En Italia suelen denominarse los muebles de ésta época como de estilo Liberty, con temas chinos y orientales, Fig. 27. Silla Hill House. cuyas influencias se dejan sentir en toda Europa al 1903. De madera laqueada final del siglo XIX (Feduchi, 1975). y tela, diseñada por

Charles Mackintosh (Sato, 1997)

 

Mobiliario del Siglo XX

La revolución en las artes, que también afectó al diseño de muebles, marcó el paso de siglo. En un lugar destacado entre los máximos representantes de esta revolución artística se encuentra el arquitecto y diseñador austriaco Josef Hoffman (1870-1955) que, junto a otros artistas, fundó el estilo Sezession en Viena, en 1897, y el Wiener Wekstätte (Taller de Viena) en 1903. El Wekstätte realizó, entre otros tipos de artes decorativas, mobiliario de formas cúbicas que contrastaban de modo radical con la obsesión por las formas curvilíneas del art Nouveau, el ángulo recto se utilizaba de forma constante y los detalles eran austeros (Encarta, 1998). Junto con Joseff Hoffman, otros arquitectos vieneses como Josef Olbrich (1867-1908), Otto Wagner (1841-1918) y Kolo Moser (1868-1918) fueron los primeros que se dedicaron a diseñar muebles para la fabricación en masa. Esta separación de diseño y producción en dos procesos de fabricación básicamente diferentes el uno del otro, realizados por personas diferentes, es considerada hoy en día como la hora de nacimiento del diseño (Vitra, Wright, George Washington Maher y George Grant Elmslie pertenecieron a la “Prairie School”, un movimiento que duró desde comienzos de 1900 hasta 1915, pero que fue extraordinariamente vigoroso durante esos años, desarrollando, quizás, la primera arquitectura americana conscientemente original (Page, 1980). 28 Arquitecto que en el último cuarto del siglo XIX construyó los primeros rascacielos en Chicago, formuló con el dicho “form follows function” (la forma sigue la función) un principio del diseño en el siglo XX (Vitra, 1997).

El estilo Sezession fue el precursor de dos importantes estilos del siglo XX: el Bauhaus alemán y el Art Déco francés (Encarta, 1998). En la silla tienen una gran influencia los adelantos técnicos y el empleo de nuevos materiales; a) la utilización de materiales metálicos, como el hierro, el acero y el aluminio; b) la aplicación de los plásticos, en plena evolución, no sólo como elementos estructurales, sino como revestimientos rígidos o elásticos, así como la goma, los nuevos sistemas de resortes, muelles o elementos neumáticos; c) el empleo de las maderas en tableros contrachapeados, aglomerados o de fibras; d) los tratamientos de secado, esterilización, impermeabilización, etc., de la madera, y la utilización de las maderas africanas y asiáticas; e) las técnicas nuevas de pinturas y barnices impermeables y sus formas de aplicación. Esta ligera enumeración, unida a la introducción de ciertos mecanismos en algunos muebles, para permitir variarlos de forma y de utilización, son suficientes para que se pueda comprender su importancia (Feduchi, 1975).

 

Mobiliario Bauhaus

El estilo Bauhaus, fundado en 1919 en Weimar, Alemania, por el arquitecto Walter Gropius (18831970), fue una escuela de arte y arquitectura global que llegó a ser, quizás, la más influyente en el desarrollo del arte del siglo XX (Encarta, 1998). Aunque al principio se viera influenciado por las teorías del movimiento de De-Stijl29, Gropius se rige más por el trabajo práctico y su significado social (Vitra, 1997). Este centro de formación fue como un gran laboratorio donde arquitectos, artistas, artesanos y técnicos, colaboraron y realizaron un trabajo común en la construcción, las artes decorativas, los oficios de diferentes artesanías, y todo ello como una evolución y Fig. 31. Sillón Wassily. 1925. Acero y continuación del Arts & Crafts que había creado W. Morris cuero. Diseñada por Marcel Breuer (Feduchi, 1975). Asimismo, buscan en todos los ámbitos de las (Sato, 1997). artes aplicadas los vínculos entre un diseño funcional y reducido y las necesidades del hombre en una época dominada por la industria y la técnica, para la cual se crea la palabra de la era de las máquinas (Vitra, 1997). El mobiliario clásico contemporáneo, que todavía se sigue fabricando, fue diseñado por sus más renombrados arquitectos, Marcel Breuer (n. 1902) y Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969). Breuer diseñó su sillón Wassily de tubo de acero cromado y lona en 1925 y su copiada silla en voladizo de tubo con asiento y respaldo de mimbre enmarcados en madera en 1928. Mies diseñó su famosa silla Barcelona, una obra maestra formada por dos elegantes marcos curvados en forma de X, de tiras de acero cromadas que soporta cojines de cuero, en 1929. El objetivo de ambos arquitectos era concebir muebles estéticamente agradables para la producción en serie (Encarta, 1998).

 

El movimiento se creó en 1917 en torno a Theo van Doesburg y al cual también pertenece el arquitecto Gerrit Rietveld, combina un racionalismo severo con un concepto del arte espiritual y casi místico. En los trabajos de De Stijl, el espacio y el plano se reducen a composiciones rigurosamente rectangulares, al mismo tiempo que limita el uso de los colores a los colores primarios: amarillo, rojo y azul (Vitra, 1997).

Aunque en 1933 se cerró la Bauhaus, por imposición del nacionalsocialismo de Hitler, en sólo estos 14 años se desarrolló una labor intensa que perduró mucho después y, aunque ha sido duramente criticada30, no puede dudarse de su importancia. El fenómeno de la socialización del mueble llega ahora a alcanzar su máximo interés, unido al desarrollo de las economías nacionales, porque las necesidades de las distintas clases sociales tienen ya muchos puntos de contacto (Feduchi, 1975).

 

Mobiliario Escandinavo

El mueble moderno de la más genuina calidad llega a ser conocido en los Estados Unidos Fig. 32. Silla Cesca. 1928. cuando una pequeña exhibición Acero, madera y esterilla, finlandesa es mostrada en la diseñada por Breuer. (Sato, Feria Mundial de Nueva York 1997) en 1939, la cual incluyó mueble de láminas de contrachapeado con secciones gruesas y resistentes en los diversos elementos de los muebles de asiento y eran piezas continuas, tanto en el asiento como en el Fig. 33. Sillón Barcelona. 1929. Acero y Sillón de brazos Paimio. 1930-31. respaldo e incluso cuero. Diseñada por Mies van der Rohe Madera laminada. Diseñada por en los brazos en (Sato, 1997). Alvar Aalto (Sato, 1997). una sola pieza hábilmente segueteada y prensada, fabricados en Finlandia y distribuido por una firma llamada Artek. Este mueble era producto del trabajo de Alvar Aalto (1898-1976), un arquitecto finlandés que había explorado ideas muy cercanas a la de la Bauhaus, pero usó el abedul y el álamo31 de los bosques de su país en vez del tubo de metal como material estructural principal (Pile, 1991). Aalto consiguió importantes progresos en el ámbito de la modelación de la madera estratificada. Partiendo de una actitud fundamental racionalista, diseña muebles de madera estratificada bidimensional cuyas formas orgánicas resultan ser muy Fig. 34. Sillón de brazos Paimio. 1930-31. Madera laminada. Diseñada por Alvar progresistas (Vitra, 1997).

Aalto (Sato, 1997).

 

Algunos no dudan en calificarla de sospechosa por un racionalismo al que dicen está vinculada de un modo más o menos falso (Feduchi, 1975). 31 Hay que tener en cuenta que la madera era y es el producto nacional más importante en Finlandia y para Aalto el tema económico fue siempre un condicionante muy importante a la hora de proponer un diseño (Gálvin, 1992).

 

Aalto planificó la propia evolución de sus productos para ser poco susceptibles a cambios, es decir, creó un estilo con un nivel de agregación medio destinado a un gran segmento de población, lo que ha evitado su banalización por segmentos inferiores. Aún así, dentro de su obra, se ha producido un proceso de selección, que hace que sólo una parte de ella siga fabricándose hoy día. En resumen, el mobiliario de Aalto puede considerarse como un hecho singular en la concepción del mobiliario de este siglo. Pensado como un producto elitista de materiales tradicionales y producción artesanal, casi como un proceso de investigación puro, fue asumido sucesivamente por segmentos inferiores, gama alta y gama media, sin modificarse formalmente. Amplió mercado por la incorporación sucesiva de Fig. 35. Silla “Ant”. 1955. Madera sistemas industriales flexibles y laminada y acero. Diseñada por convencionales de producción, lo Arne Jacobsen (Sato, 1997). que permitió abaratar sus costes, estando desde un comienzo destinado a niveles de renta, en su mayoría, media-alta y poco individualista (Gálvin, 1992). Más tarde, el diseñador danés Arne Jacobsen (1902-1971) crea Fig. 36. Silla “Redonda”. 1950. muebles de madera laminada de exquisitas proporciones y Madera de roble y cuero. eminentemente prácticos para la fabricación en serie (Encarta, 1998). Diseñada por Hans Wegner (Sato, 1997). En sus diseños sencillos32 y de alta calidad, Jacobsen y Hans Wegner (n. 1914) reflejan la larga tradición escandinava de manipulación de la madera, distinguiéndose así de los muchos diseños eclécticos y de corta vida tan de moda en los años cincuenta (Vitra, 1997).

 

Mobiliario Art Déco

El Art Déco surgió en la primera década del siglo XX, aunque su nombre proviene de la Exposición de Artes Decorativas de París en 1925, especialmente a partir de las formas geométricas nítidamente definidas del estilo Sezession. El interés de la Bauhaus por la utilización de nuevos materiales también tuvo su influencia. El estilo perduró hasta 1939 y experimentó un resurgimiento e incluso imitación en las décadas de 1970 y 1980. Los más destacados diseñadores de Art Déco fueron franceses: Louis Majorelle, André Groult, Pierre Chareau y Jacques Émile Ruhlmann. Sus piezas tienen una estilizada riqueza basada tanto en la extraordinaria manufactura (maderas raras con acabados brillantes y taraceas de materiales exóticos, como marfil, en diseños abstractos y angulares) como en las audaces formas geométricas. Sin embargo, el estilo se devaluó con mucha rapidez debido a versiones de baja calidad, a la que daba lugar la producción en serie (Encarta, 1998).

 

Pero ésta sencillez no debe interpretarse como una monotonía. A menudo demuestra una captación de los sutiles problemas humanos, dentro de lo que podríamos denominar diseño económico, en términos de desarrollo racional de los recursos o “ecodiseño”. Materiales y etapas de producción mínimas, simplificación de detalles y análisis ergonómico, son algunas características de este modelo industrial (Gálvin, 1992).

 

Entre otros representantes célebres del movimiento modernista en Francia destacan Le Corbusier33 (18871965), René Herbst y Eileen Gray. Sus muebles de tubo de acero se caracterizan frecuentemente por el uso de acolchados, al mismo tiempo que no se limitan de forma estricta a emplear tubo de acero, y además por mezclarse con el estilo Art Déco, entonces predominante en Francia (Vitra, 1997). Le Corbusier sintió la necesidad de realizar muebles apropiados para sus construcciones y con Pierre Jeanneret34 y Charlotte Perriand, desarrolló diseños usando “materiales modernos”, como el acero cromado-plateado en una forma que genera excelente utilidad y también demuestra su preferencia ideológica relacionada a la producción industrial.

 

Antes de comenzar su carrera profesional, Le Corbusier había trabajado por cinco meses en 1910, en la oficina de Peter Behrens, un arquitecto alemán pionero del premodernismo. Mientras estuvo allá, conoció a Walter Gropius y Ludwig Mies van der Rohe, quienes junto con Le Corbusier son considerados los tres más importantes figuras en el desarrollo de la arquitectura moderna en Europa, y cada uno destinado a ejercer una influencia importante en el desarrollo del mueble moderno (Pile, 1991).

 

Mobiliario Moderno

A causa de la II Guerra Mundial, la vida artística y cultural en los países europeos es prácticamente inexistente. Los artistas, diseñadores y arquitectos que no se han exiliado, no disponen ni de los medios financieros ni del material necesario para la realización de sus ideas (Vitra, 1997).

 

Excepto por los muebles de oficina hechos con acero de superficies planas y esquinas redondeadas, ningún otro mueble moderno estaba disponible en los Estados Unidos hasta la II Guerra Mundial. Durante la guerra, cuando la producción estaba muy reducida, la firma de H. G. Knoll comenzó la producción de un pequeño grupo de diseños desarrollados para dicha firma por Jens Risom (n. 1916), un danés que había aprendido el arte y diseño del mueble en Copenhague, y más tarde la firma contaría con los trabajos del arquitecto Eero Saarinen y Harry Bertoia35. Al final de la II Guerra Mundial la firma Herman Miller estaba dirigida por el arquitecto George Nelson (n. 1907). Una de las mayores contribuciones de Nelson al desarrollo del mueble moderno resultó de su introducción de los diseños de Charles Eames (n. 1907) dentro de la firma H. Miller. Eames logró reconocimiento en el campo del diseño cuando él y Eero Saarinen (1919-1961) ganaron dos primeros premios en una competición organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1940, titulada “Organic Design in Home Furnishings”, con su diseño de silla, utilizando por primera vez para el asiento madera estratificada conformada tridimensionalmente36 (Pile, 1991). En 1948, el Museo de Arte Moderno de Nueva York convoca otro concurso con el título “Low-Cost Furniture Design”. En la posguerra, Fig. 39. Silla LCW. 1945. Madera laminada. Diseñada por Charles dada la situación de necesidad Eames (Sato, 1997). económica y escasez de material, hay demanda de diseños de muebles adecuados a dicha situación. Una de las primeras sillas con el asiento de plástico es otro diseño de Charles Eames y procede de este concurso (Vitra, 1997). Con el éxito de las firmas Knoll y H. Miller, un incremento gradual en el número de diseños de muebles modernos llega a estar disponible en los Estados Unidos. Importados de Europa, particularmente Dinamarca e Italia, han llegado a ser ampliamente aceptados y el trabajo de los diseñadores norteamericanos sigue una constante expansión (Pile, 1991).

Fig. 40. Tulip Chair. 1956. Fibra de vidrio, poliéster, aluminio y barniz. Diseñada por Eero Saarinen (Sato, 1997).

 

Mobiliario Post-moderno

Si el modernismo es visto como un estilo perteneciente a un periodo que comienza en los primeros años del siglo XX, todo lo que siguiera a ese estilo, debe ser lógicamente llamado post-moderno. En la práctica, el término ha sido relacionado a un desarrollo estilístico particularmente caracterizado por un alejamiento de la lógica del funcionalismo y hacia una aceptación más abierta que trate conscientemente los estilos y tradiciones ya existentes, en lugar de perseguir de forma consecuente la innovación. A finales de la década de 1970, en el mueble post-moderno comienza a aparecer la incorporación de ornamentos y el uso de formas que no están relacionadas con la lógica funcional junto con materiales ricos, colores inesperados y sugiriendo el estilo Manierista tradicional. Los diseños de mueble de Michael Graves (n. 1934), un arquitecto cuyo trabajo ha llegado a ser bien conocido por su carácter post-moderno, son ejemplos notables de este nuevo estilo. El trabajo de Robert Venturi37 frecuentemente refiere aspectos del pasado reciente como el Victoriano y el Art Déco de 1920 (Pile, 1991). El trabajo del grupo de diseñadores Memphis, fundado en 1980 en Milán y que cuenta con protagonistas como Ettore Sottsass y Michele De Lucchi, supone uno de los últimos intentos exitosos de establecer un concepto de diseño predominante. Mientras que Sottsass, con sus diseños de formas marcadas, es considerado desde los años cincuenta como uno de los diseñadores mundialmente importantes, Michele de Lucchi proviene del movimiento radical del diseño de principios de los setenta. Memphis adopta el concepto de la sociedad de comunicación y propugna la idea de que un objeto debe tener la función de medio que, como otros medios, transmite un mensaje. Por lo tanto, su calidad material tiene menos importancia que su significado semántico como portador de expresiones. En este sentido, los diseños de Memphis provocan con sus formas naïf y abstractas, así como con la creación de superficies mediante laminados multicolor y con dibujos (Vitra, 1997). Si el diseño Memphis es un aspecto del post-modernismo, o separado pero de desarrollo paralelo, aún no está muy claro. En verdad, todavía está en debate si este Fig. 41. Silla Venturi, de madera nuevo estilo llegará a ser dominante en estos últimos años del siglo laminada moldeada, de diseño “Chippendale” (Pile, 1991). XX o si en cambio se trata de una desviación menor dentro de la línea modernista. Quienes abogan por este último panorama, continúan trabajando en una forma que puede ser entendida como un desarrollo evolucionado dentro de la línea principal del modernismo más que una rebelión contra ésta. En un esfuerzo para darle a dicho trabajo su propia identificación, el término “late modern” ha aparecido en los críticos de la arquitectura. El trabajo del “late modern” continúa en la dirección modernista en la búsqueda de formas simples y lógicas, teniendo como base ideas funcionales. Los diseños de Richard Meier (n. 1934), Charles Gwathmy (n. 1938) o Massimo Vignelli (n. 1931) en los Estados Unidos y los de Mario Botta (n. 1943) en Suiza, pueden ser vistos como trabajos del late modern, aunque el termino no ha logrado estar en vigencia dentro del diseño del mueble como si lo está en la arquitectura Hoy en día, el mueble moderno, post-moderno y el late modern son ampliamente aceptados en oficinas, comercios y en instituciones donde arquitectos y decoradores de interiores profesionales están envueltos en la selección del mueble. En cambio, en las residencias existe una cierta nostalgia conservadora que hace que el consumidor escoja muebles que intentan reproducir períodos históricos como lo son los estilos luises, victoriano, coloniales, etc. (Pile, 1991).

 

Desde la publicación de su influyente ensayo “Complexity and Contradiction in Arquitecture”, el arquitecto norteamericano Robert Venturi ha sido considerado como uno de los fundadores del Posmodernismo (Vitra, 1997).

 

Realizado por: Prof. Carlos E. Gómez
El mueble es algo muy frágil que registra como un barómetro la idiosincrasia y las altas y bajas estéticas y económicas de todos los países”
Arola, 1966.

BIBLIOGRAFÍA

AROLA, M. 1966. Historia del Mueble. Ediciones Zeus. Barcelona, España. ENCARTA, 1998. Mobiliario. Enciclopedia Microsoft. Microsoft Corporation. FEDUCHI, L. 1975. Historia del Mueble. Editorial Blume. Barcelona, España. GÁLVIN, C. 1992. Mobiliario. La innovación formal en el diseño finlandés. AITIM, Nº 159. España. GROLIER, 1997. Decorative Furniture. Multimedia Enciclopedia. Mindscape. Versión 9.0. JOHNSON, H. 1978. La Madera. Editorial Blume. Barcelona, España. NUTSCH, W. 1992. Tecnología de la Madera y del Mueble. Editorial Reverté, S. A. Barcelona, España. PAGE, M. 1980. Furniture Designed by Architects. Whitney Library of Design. New York. PILE, J. 1991. Furniture. John Wiley & Sons, Inc. New York, New York. SATO, A. 1997. Sentados en un Siglo. Emblemas cotidianos en Venezuela. Exlibris. Caracas, Venezuela. VITRA, 1997. 100 Sillas Clásicas. Vitra Design Museum.

 

 

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